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CONSTRUYENDO UN DISCURSO AMPLIO SOBRE EL PRACTICUM
La historia de los Symposios de Poio comienza en el año 1987. Desde entonces hemos realizado 9 congresos. Es toda una historia para una experiencia que nació, como todas las que hemos puesto en marcha, titubeante y con más entusiasmo que recursos. Pero aquí estamos una vez más, dispuestos a llevar a cabo nuestra X convocatoria.
Cada nuevo encuentro se hace más difícil encontrar temáticas que no hayamos tratado con anterioridad. Ya hemos trabajado sobre la dimensión curricular del practicum, sobre los recursos didácticos, sobre el papel de las instituciones, sobre las competencias, sobre el Espacio Europeo, sobre las buenas prácticas… En fin, los muchos años que hemos recorrido a través de los sucesivos congresos han dado pie a ir construyendo un discurso multidimensional sobre este componente de la formación de nuestros estudiantes. Y ése es justamente el aspecto que quisiéramos destacar en el Poio 2009: la FORMACIÓN.
Mucho se ha debatido estos años, al socaire del proceso de convergencia hacia el EEES, de si la universidad estaba perdiendo su función formativa, de si estaba siendo fagocitada por los nuevos aires neoliberales que condicionan la profesionalización al empleo y el conocimiento a las demandas de las empresas. Se ha llegado a señalar que la aparición del PRACTICUM en muchos planes de estudios donde antes no existía no es sino una manifestación más de ese intento de ir acomodando la formación universitaria a las condiciones del sistema productivo. Según esa visión crítica de los actuales planteamientos, se envía a los estudiantes a empresas e instituciones para que vayan acomodando sus conocimientos y competencias a los diversos contextos donde realizan sus prácticas y vayan, así, asimilando in situ las condiciones del sistema laboral.
Poio 2009 quisiera dar una perspectiva diferente de lo que es el PRACTICUM, de lo que aporta a un Plan de Estudios y de sus posibilidades formativas. En el practicum se aprenden cosas, se desarrollan competencias, se complementa la formación académica de las aulas. Pero, además, en el PRACTICUM, los estudiantes aprenden a conocerse a sí mismo, a reflexionar sobre su práctica, a colaborar con los otros profesionales, a reconocer el valor del rigor, del compromiso, de la iniciativa, del esfuerzo. En definitiva, el PRACTICUM tendrá sentido si aporta oportunidades de formación. Formación entendida en su más amplio sentido, como conocimiento, como capacidad de actuación en escenarios profesionales, como desarrollo personal.
Y junto a los propósitos académicos, Poio será, como siempre, un lugar de encuentro privilegiado para todos aquellos, viejos o nuevos amigos, que compartan con nosotros su interés por el PRACTICUM. Como en convocatorias anteriores, mantendremos el formato habitual de nuestros congresos: sencillez, cordialidad y trabajo intenso. Todo ello unido al disfrute de la belleza del paisaje gallego, la intimidad del monasterio, los placeres de la comida y bebida de la tierra, así como de la alegría contagiosa de un buen baile y su correspondiente queimada. Sin olvidar, por supuesto, el inmenso gozo de volverse a encontrar con amigos y amigas fieles a estos encuentros. En fin, como cada año, haremos cuanto esté en nuestra mano para que quienes acudáis a Poio regreséis a vuestros lugares de origen satisfechos tanto intelectual como afectivamente.
Poio, cada Poio sólo es posible porque mucha gente se empeña durante meses en que las cosas vayan saliendo bien. Sólo algunos de ellos/as aparecen en los escritos, pero el mérito es de todos. Vaya para todos ellos y ellas nuestro agradecimiento que es extensible, igualmente, a las instituciones que con su ayuda económica o su apoyo moral cooperaron a que las actividades del Congreso tuvieran, dentro de su sencillez, la dignidad que este tipo de cosas requieren.
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