From: Subject: =?iso-8859-1?Q?pedagog=EDa_de_la_diferencia_sexual_-_Anna_Mar=EDa_Puissi?= Date: Tue, 5 Feb 2008 11:42:56 +0100 MIME-Version: 1.0 Content-Type: text/html; charset="iso-8859-1" Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Location: http://www.creatividadfeminista.org/articulos/pedagogia_diferencia.htm X-MimeOLE: Produced By Microsoft MimeOLE V6.00.2900.2180 pedagog=EDa de la diferencia sexual - Anna Mar=EDa = Puissi
 

A INDICE DE ARTICULOS SOBRE = FEMINISMO

LA PEDAGOGIA DE LA DIFERENCIA SEXUAL
Anna = Maria=20 Piussi

No es=20 f=E1cil dar cuenta en pocos minutos de la nueva perspectiva = femenina=20 sobre la educaci=F3n que se ha abierto paso en los =FAltimos = a=F1os en=20 Italia con notable =E9xito, y que es conocida con el nombre = de=20 pedagog=EDa de la diferencia sexual.
Ya en el curso de = los a=F1os=20 setenta, tambi=E9n en Italia, si bien en menor medida = respecto de=20 otros pa=EDses europeos y de allende los mares, las mujeres = -=20 ense=F1antes, investigadoras, sindicalistas, pol=EDticas- = plantearon=20 como tema el significado de la presencia femenina en el = mundo de la=20 instrucci=F3n, intentando individualizar las formas=20 pedag=F3gico-pol=EDticas m=E1s id=F3neas para modificar ese = mundo en=20 beneficio de nuestro sexo. El m=E1s alto logro del trabajo = de aquellos=20 a=F1os fue el desenmascaramiento del car=E1cter = universalista de la=20 educaci=F3n neutro-masculina, su pretensi=F3n de servir como = modelo=20 educativo para ambos sexos. Y junto a la penetraci=F3n = cr=EDtica de los=20 saberes y de las pr=E1cticas educativas, las mujeres han = acompa=F1ado la=20 b=FAsqueda de un mayor protagonismo y de una m=E1s amplia = libertad para=20 la mujer en la escuela.
Los caminos emprendidos en = aquellos a=F1os=20 fueron sustancialmente dos. El primero es la v=EDa de la = pedagog=EDa=20 antisexista y emancipadora, asumiendo como paradigma y = unidad de=20 medida el sujeto masculino que interpreta el ser mujer como = una=20 desventaja social, desventaja que ser=EDa posible superar = adaptando=20 las mujeres a lo masculino y persiguiendo, tambi=E9n a = trav=E9s de la=20 educaci=F3n la igualdad y la intercambiabilidad de los = papeles=20 sexuales sociales. Esta v=EDa, que se tradujo en la lucha = contra el=20 sexismo y la discriminaci=F3n de la mujer en el campo de la=20 instrucci=F3n, no tuvo en aquellos a=F1os una amplia = difusi=F3n en el seno=20 de la escuela y de la universidad, pero hoy est=E1 a punto = de ser=20 reactivada por la pol=EDtica institucional-gubernativa de la = igualdad=20 de oportunidades formativas (acciones positivas), que mira = por la=20 sex equity trhorugh education (igualdad sexual a trav=E9s de = la=20 educaci=F3n) tambi=E9n a trav=E9s de la = institucionalizaci=F3n de los=20 Estudios de la Mujer en la escuela y en la = universidad.
La=20 segunda v=EDa abandona el paradigma de la opresi=F3n y la = lucha contra=20 la discriminaci=F3n. El descubrimiento de la identidad = femenina, hecha=20 posible gracias a una investigaci=F3n aut=F3noma entre = mujeres, viene de=20 hecho acompa=F1ada por la asunci=F3n de una posici=F3n de = extra=F1amiento=20 respecto de los focos institucionales de transmisi=F3n = cultural, dando=20 inicio a la b=FAsqueda de espacios educativos per se, = sustra=EDdos a las=20 l=F3gicas homologadoras masculinas. Por tanto, esta segunda = posici=F3n=20 ha sido expresada preferentemente al margen de las = instituciones=20 mixtas, en focos separados y aut=F3nomos de la = intelectualidad=20 femenina, como grupos, centros culturales, bibliotecas y = librer=EDas=20 de mujeres, que en Italia fueron muy numerosos y vivaces y=20 favorecieron una amplia producci=F3n intelectual femenina en = casi=20 todos los campos del saber. En el seno de las instituciones=20 formativas mixtas, esta segunda postura dio vida a pocas, = aunque=20 significativas, experiencias de educaci=F3n ente mujeres = adultas, y a=20 pr=E1cticas de autoconciencia con las alumnas en el seno de = la=20 escuela.
Ambas v=EDas se caracterizaban por el esfuerzo = de liberar=20 a la mujer de la inferioridad decretada por el sexo opuesto = y de=20 presentarse como sujetos, no ya como simples objetos, de la=20 investigaci=F3n cultural y de la transmisi=F3n educativa. = Ninguna de las=20 dos ha proporcionado a nuestro sexo ventajas o beneficios = referidos=20 a una libre existencia social, ni ha permitido superar la = dicotom=EDa=20 cuerpo/mente, dentro/fuera, privado/p=FAblico, a las muchas = mujeres=20 presentes en la escuela como ense=F1antes y como alumnas. La = perspectiva emancipacionista de hecho nos ha integrado en el = mundo=20 masculino requiri=E9ndonos sin embargo a cambio la = adaptaci=F3n a sus=20 modelos y a sus reglas y por encima de todas, la = adaptaci=F3n a la=20 regla seg=FAn la cual en nuestra sociedad, al margen de la = familia, la=20 diferencia sexual no tendr=EDa significado alguno. La otra=20 perspectiva, la del feminismo separatista, nos ense=F1=F3 a = conocer y a=20 vivir la originalidad y el valor de nuestra identidad como = mujeres,=20 pero no nos ha se=F1alado el modo de traducir en la realidad = social=20 -=E9sa en la que cada d=EDa nos encontramos para vivir y = trabajar- la=20 experiencia, el saber y el valor de ser mujeres.
Incluso = para=20 aqu=E9llas entre nosotras que hab=EDamos madurado una = conciencia=20 femenina, el resultado supuso reencontrarnos interiormente=20 escindidas y en perenne conflicto, por ejemplo, entre el = hecho de=20 ser mujeres y el hecho de ser ense=F1antes "neutras", y el = no saber=20 salir de la situaci=F3n de inadaptaci=F3n, de inseguridad, = de falta de=20 originalidad, de dependencia: en una palabra, de bloqueo de = nuestras=20 energ=EDas, capacidades, deseos. De hecho, en la realidad = social, al=20 margen de la familia y de lugares exclusivamente de mujeres, = el ser=20 mujer recae en la insignificancia, se convierte una y otra = vez en=20 una particularidad embarazosa y que nos sentimos obligadas=20 continuamente a justificar, o a olvidar y hacer olvidar = (v=E9ase=20 Libreria delle Donne di milano 1983). No se trata de algo = meramente=20 psicol=F3gico, y ni siguiera el resultado de la = discriminaci=F3n=20 femenina de que somos v=EDctimas. En realidad se trata de un = fracaso=20 que no depende esencialmente de la injusticia social, es = decir, de=20 lo que la sociedad (patriarcal) quiere en contra nuestra, = sino que=20 tiene m=E1s que ver con aquello que nosotras queremos y que = no somos=20 capaces de realizar. Nuestras justas pretensiones sobre el = mundo, lo=20 que la Librer=EDa de las Mujeres de Mil=E1n ha llamado = "deseo de=20 triunfar", nos producen temor y nos bloquean precisamente al = no=20 encontrar instrumentos para lograr satisfacci=F3n en una = realidad=20 social que no prev=E9 una palabra y un deseo de mujer, = modelada en su=20 totalidad sobre la palabra y el deseo masculinos. En esta = sociedad,=20 para una mujer que no quiera renunciar a sus pretensiones = sobre el=20 mundo, a sus proyectos y deseos, el =FAnico camino viable = parece ser=20 adaptarse a las reglas dadas, ponerse siempre "a la altura = de...", a=20 costa sin embargo de anular una parte fundamental de s=ED = misma -su=20 ser mujer-, empuj=E1ndose hasta incluso llegar a despreciar = su sexo,=20 alej=E1ndose de sus cong=E9neres. Y en este esfuerzo de = continua=20 adaptaci=F3n, que por otra parte no permite nunca salvar = aquello que=20 nos diferencia del hombre, se permanece imitativas, = r=EDgidas,=20 conformistas; se pierde la originalidad, la competencia, el = coraje,=20 en otras palabras, el placer y el estar a gusto con lo que = se es y=20 con lo que se hace. Sin la integridad de la propia = experiencia, que=20 es condici=F3n para poder inscribirse en la sociedad de la = mejor=20 manera, la mediocridad y el fracaso son casi = inevitables.
Desde=20 esta conciencia, conquistada en la pr=E1ctica pol=EDtica de = las=20 relaciones entre mujeres, surgi=F3 el proyecto pol=EDtico de = la=20 diferencia sexual, que consiste esencialmente en cambiar la = sociedad=20 de modo en que en ella tenga curso lo que una mujer es y = quiere ser,=20 y que por tanto consiste en la creaci=F3n de la subjetividad = femenina.
Esta perspectiva pol=EDtica se abri=F3 hace = algunos a=F1os en=20 Italia, por obra de la Librer=EDa de las Mujeres de Mil=E1n = y=20 posteriormente tambi=E9n de la Comunidad Filosofica Femenina = Diotima,=20 de la cual formo parte, y ha arrastrado tras de s=ED a gran = parte del=20 mundo de las mujeres, dentro y al margen de las = instituciones. Hoy=20 d=EDas es visible y est=E1 creciendo una presencia social = femenina=20 aut=F3noma en muchos campos; en el campo del derecho, entre = las=20 ense=F1antes, las sindicalistas, las periodistas, las=20 pol=EDticas.
Insisto sobre el aspecto pol=EDtico de la = perspectiva de=20 la diferencia sexual, tambi=E9n en lo que convine al campo = formativo,=20 porque en =E9l se encuentran los elementos de mayor novedad = y=20 fecundidad respecto de los precedentes movimientos de lucha = de las=20 mujeres.
La pol=EDtica de la diferencia sexual no asume = ya como=20 referencia central la discriminaci=F3n y la injusticia = social que=20 sufren las mujeres y en consecuencia ha desplazado su = inter=E9s desde=20 la lucha de reivindicaci=F3n de mayores derechos e igualdad = de=20 oportunidades para nuestro sexo, hacia la afirmaci=F3n de = una=20 existencia social libre de las mujeres en un mundo com=FAn. = Existir=20 libremente en todos los =E1mbitos de la sociedad -no s=F3lo = por tanto=20 dentro de grupos separados de mujeres, que han sido los = n=FAcleos de=20 la autenticidad femenina, al abrigo, no obstante, de las = relaciones=20 sociales- s=F3lo es posible si esta sociedad se transforma = en fuerza=20 de nuestra iniciativa, de manera que en ella se pueda = inscribir=20 material y simb=F3licamente la experiencia humana femenina = en su=20 integridad, as=ED como la masculina. Ambas en su necesaria=20 parcialidad..
Esta perspectiva nos permite salir del = dilema entre=20 tener fuerza en la confrontaci=F3n social y el ser fieles a = nuestra=20 identidad como mujeres, y nos permite por fin conjugar el = terreno de=20 la emancipaci=F3n con el de la diferencia, a trav=E9s de las = oportunas=20 mediaciones.
De tal modo se ha trastocado el esquema = cl=E1sico de=20 cierto feminismo que considera esencial la relaci=F3n = hombre/mujer con=20 la finalidad de hacerla m=E1s justa y mejor, concibiendo las = relaciones entre mujeres como el medio para llegar a ese = objetivo.=20 De hecho hemos dejado de asumir como punto de referencia = principal,=20 aunque negativamente, la relaci=F3n con el hombre, y = consideramos=20 central en el proyecto pol=EDtico y en nuestras existencias=20 individuales la relaci=F3n "mujer con mujer", porque s=F3lo = de =E9sta=20 puede surgir un significado independiente de la existencia = femenina,=20 es decir nuestra libertad. Mejorar la relaci=F3n con el = hombre hacerla=20 m=E1s hermosa y m=E1s justa, ser=E1 entonces una = consecuencia m=E1s y no el=20 objetivo, porque es nuestra libertad la que garantiza la = igualdad=20 entre los sexos, no al rev=E9s. De hecho, creer que la = igualdad con el=20 hombre puede llevarnos a gozar de los bienes de que gozan = los=20 hombres entre ellos la libertad, trae enga=F1o, como la = historia de la=20 emancipaci=F3n nos ha ense=F1ado. Al contrario, s=F3lo si = somos libres=20 podremos gozar plenamente de los derechos y de los bines que = la=20 sociedad nos ofrece, entre los cuales est=E1n la cultura y = la=20 instrucci=F3n. Por esto las autoras del libro Non credere di = avere dei=20 diritti (No creas tener derechos) consideran que tener=20 interlocutoras con autoridad es m=E1s importante que tener = unos=20 derechos reconocidos.
Quisiera ahora explicar brevemente = algunas=20 ideas que han guiado nuestra pr=E1ctica pol=EDtica en el = mundo de la=20 escuela.
La primera ata=F1e a nuestra concepci=F3n de la = libertad,=20 que no consiste en aumentar los derechos y los medios de las = mujeres=20 individualmente o de nuestro g=E9nero en su conjunto, y ni = siquiera en=20 gozar de mayor libertad de movimientos dentro de los = l=EDmites ya=20 dados y que el otro ha definido. Esta idea tradicional, que = inspira=20 la pol=EDtica de lucha por el reconocimiento de los derechos = y por la=20 mejora de nuestra condici=F3n, o lo que es lo mismo, la = pol=EDtica de=20 las reivindicaciones y de las vistosas y aparentes = manifestaciones,=20 nosotras la sustituimos por una libertad como trascendencia = y como=20 independencia simb=F3lica.
=BFEn qu=E9 sentido = trascendencia? En el=20 sentido de su propia realizaci=F3n, manteni=E9ndose fiel al = hecho de ser=20 mujer; la palabra "trascendencia" indica aqu=ED el = movimiento de=20 salida de uno mismo, de traducci=F3n de uno mismo desde la = indefinible=20 intimidad hasta la existencia en el mundo, el nacimiento del = sujeto=20 femenino (no por casualidad el =FAltimo libro de Diotima se = titula=20 Mettere al mondo il mondo (traer el mundo al mundo). A este=20 movimiento de objetivaci=F3n, de afirmaci=F3n en el mundo de = la libertad=20 femenina, corresponde, en la esfera de los simb=F3lico y de = la=20 interioridad, la significaci=F3n independiente de ser mujer. = En=20 consecuencia, libertad como independencia simb=F3lica = respecto del=20 hombre.
Por m=E1s que la independencia material y = econ=F3mica sea=20 importante, en realidad pensamos que la verdadera = independencia es=20 de car=E1cter simb=F3lico, al punto que una mujer puede ser = y permanecer=20 libre aunque se deje mantener por un hombre. Es la libertad = que=20 poseemos cuando no tenemos necesidad del hombre -y por tanto = no nos=20 dirigimos a =E9l para obtener lo que es esencial para = nuestra vida-,=20 esto es, saber qui=E9nes somos, qu=E9 queremos, cu=E1l es = nuestro valor,=20 c=F3mo nos comportamos en el mundo, etc. Por lo que respecta = a lo=20 esencial, no debemos esperar nada del otros sexo, aunque = podamos=20 recibir mucho de un hombre y, en algunos casos -como en el = caso de=20 tener hijos-, debamos recibir de =E9l. Este aspecto = esencial, que es=20 el sentido que tiene de s=ED cada cual y la capacidad de = enfrentarse=20 al mundo, s=F3lo puede proceder, para una mujer, de su = pertenencia al=20 g=E9nero femenino... m=E1s concretamente, de otras mujeres. = Por esto=20 decimos que una mujer, entre ella y el mundo necesita una = mediaci=F3n=20 femenina, y con base en este aspecto nos conducimos en = nuestra vida=20 pr=E1ctica.
Todav=EDa hoy, tras decenios de feminismo, no = hay muchas=20 mujeres dispuestas a buscar en sus cong=E9neres una medida = de s=ED=20 mismas y un reflejo valorativo. Muchas piensan todav=EDa que = las=20 reglas masculinas son suficientes tambi=E9n para las mujeres = y se=20 juzgan a s=ED mismas y a sus cong=E9neres sobre la base de = reglas y=20 criterios masculinos, dando como resultado que a menudo las = mujeres=20 parezcan peores que los hombres. O bien algunas otras siguen = pensando que entre mujeres no son necesarias reglas y que = las=20 relaciones dentro de nuestro sexo pueden basarse en la=20 espontaneidad. As=ED, por ejemplo, en el primer caso, se = sigue=20 juzgando a las mujeres en la escuela seg=FAn las medidas y = los=20 paradigmas masculinos; o bien, en el segundo caso, una se = abstiene=20 totalmente de juzgar a nuestras alumnas y en general a = nuestras=20 cong=E9neres, creyendo de este modo estar garantizando la = libertad de=20 nuestro sexo. Los hechos nos dicen que ninguna de esas = posiciones es=20 v=E1lida. Recurrir a reglas masculinas o la falta de reglas = propias,=20 convierte de hecho en improductivas, y a menudo = decididamente=20 invisibles y salvajes, las relaciones entre mujeres. Con = raz=F3n=20 Irigaray ve como cometido esencial de las mujeres civilizar = las=20 relaciones en el seno de su sexo. (y en consecuencia las = relaciones=20 con el otro), el dotarse de reglas y criterios de juicio, en = otras=20 palabras, de un orden simb=F3lico y social. Que las = relaciones entre=20 mujeres oscilen entre los dos extremos de la = fusi=F3n-aceptaci=F3n=20 incondicional y del odio-envidia-ingratitud no es reducible = a=20 razones psicol=F3gicas, pero se explica por la debilidad de = las=20 relaciones sociales entre mujeres y por la falta de un orden = propio.=20 Por otra parte, esta debilidad es un aspecto estructural y=20 constitutivo del mundo patriarcal, o lo que es lo mismo de = ese mundo=20 que se constituy=F3 mediante la destrucci=F3n de las = genealog=EDas=20 femeninas (en su significado simb=F3lico, no en su realidad = natural) y=20 sometiendo todas las relaciones sociales de la mujer a las=20 genealog=EDas masculinas.
Si la debilidad de las = relaciones entre=20 mujeres en la sociedad es una de las causas principales de = la=20 subordinaci=F3n femenina, entonces ni los bienes materiales = ni los=20 derechos reconocidos son suficientes para combatir esta=20 subordinaci=F3n. Por ello precisamos de nuestras propias = reglas de=20 convivencia, para dar vida a un mundo com=FAn de las mujeres = (Rich=20 1979); necesitamos un orden social y simb=F3lico que nos = corresponda y=20 nos ofrezca medidas y criterios de orientaci=F3n para = nuestro pensar,=20 juzgar y actuar con fidelidad hacia nosotras mismas. Un = orden=20 simb=F3lico no construido como reacci=F3n ante el otro, pues = esto nos=20 mantiene todav=EDa en el horizonte del hombre: como sucede = cuando,=20 para combatir la opresi=F3n, nos imaginamos una libertad = entendida=20 como ausencia de v=EDnculos, o bien cuando al rechazar la = autoridad y=20 la jerarqu=EDa, negamos cualquier dimensi=F3n de = verticalidad en la=20 relaci=F3n con las dem=E1s y el mundo. M=E1s bien un orden = simb=F3lico=20 generado, aut=F3nomamente, por las mismas relaciones entre = mujeres, y=20 en primer lugar por esas relaciones de = precedencia/descendencia que=20 traducen socialmente el segmento geneal=F3gico madre/hija y = que=20 conservan su potencia simb=F3lica, multiplic=E1ndola. = Afrontar=E9 a=20 continuaci=F3n este punto, particularmente fecundo para = redefinir las=20 pr=E1cticas educativas.
Vuelvo ahora a la independencia = simb=F3lica.=20 =BFQu=E9 ventajas nos han permitido la toma de distancia y = el retraernos=20 respecto del orden masculino, y asumir las relaciones entre = mujeres,=20 la fuerza y el saber que se generan en su interior, como = fundamento=20 de libertad femenina? En l=EDneas generales, nos ha = permitido=20 convertir la diferencia sexual, de mera constataci=F3n = factual (estar=20 sexuadas as=ED y no de otro modo) hist=F3ricamente mal = valorada, en una=20 realidad generadora de sentido y de valor. Y el sentido y el = valor=20 de ser mujer se pueden articular y diversificar libremente = en=20 funci=F3n de lo que circula en el seno de sus relaciones = concretas.=20 Por ello no nos sentimos ya vinculadas a definiciones=20 preconstituidas del ser mujer, y tampoco hacemos referencia, = en el=20 contacto educativo con las nuevas generaciones, a una = supuesta -por=20 inexistente- identidad femenina =FAnica y compacta, una = identidad=20 colectiva de g=E9nero, porque =E9sta adem=E1s representa el = producto=20 hist=F3rico de nuestra subordinaci=F3n, al hombre. Por ello, = no ligamos=20 nuestro proyecto pedag=F3gico a cualidades espec=EDficas de = las mujeres-=20 no importa si psicobiol=F3gicas o hist=F3rico-sociales- que = nosotras, y=20 a trav=E9s de nosotras la sociedad, tendr=EDamos el deber de = valorar y=20 promover, como por otra parte querr=EDan ciertas posiciones = tomadas en=20 el seno del mundo de las mujeres, tambi=E9n sugeridas por = an=E1lisis=20 recientes (v=E9ase Gilligan 1992). Porque el sentido libre = de la=20 diferencia consiste en no encontrarse vinculadas a = determinados=20 contenidos, modos de ser, cualidades espec=EDficas, aunque = est=E9n=20 consideradas positivamente, y en poder disponer = aut=F3nomamente de=20 todo lo que forma parte y puede formar parte de la = condici=F3n humana.=20 Por tanto, no proponemos un modelo =FAnico, alternativo a = los=20 tradicionales del ser y del hacerse mujeres.
En el seno = de la=20 relaci=F3n educativa, esta perspectiva nos permite mirarnos = a nosotras=20 mismas, adultas y mirar a nuestras alumnas en la nuestra y = en su=20 propia individualidad y diversidad, tambi=E9n de valor, = sustray=E9ndonos=20 de la cuantificaci=F3n masculina que categoriza nuestro sexo = en: o=20 todas las mujeres o la excepci=F3n. Liber=E1ndonos de estas=20 interpretaciones masculinas, un=EDvocas y totalizadoras, nos = otorgamos=20 la posibilidad de crear un aut=E9ntico circuito de = comunicaci=F3n y de=20 potenciamiento entre mujeres, un circuito de reflejo = valorizador y=20 de reconocimiento, que s=F3lo es realizable en la relaci=F3n = concreta=20 con algunas mujeres de carne y hueso, de verdad, y no con el = estereotipo social del g=E9nero femenino o de la mujer = excepcional.=20

LO=20 SIMB=D3LICO

El = orden social=20 masculino, entrometi=E9ndose en las relaciones entre = mujeres, las hace=20 dif=EDciles y casi siempre llenas de maldad. De hecho, la = ley del=20 padre separa a la madre de la hija y transforma = progresivamente el=20 amor de ambas en odio y resentimiento. En las sociedades=20 patriarcales, las relaciones entre mujeres no se piensan: se = abandonan a la casualidad, es decir, en medio de la = confusi=F3n=20 afectiva y del desorden psicol=F3gico. Esto explica porque = las=20 relaciones entre mujeres, desde la de la madre, est=E1n tan = cargadas=20 de emotividad y de interpretaciones psicol=F3gicas. Pero no = s=F3lo se=20 trata de dificultades psicol=F3gicas: falta, o es = insuficiente, un=20 plano simb=F3lico adecuado que permita liberar de la = inmediatez y la=20 insignificancia las relaciones entre mujeres. Y la = construcci=F3n de=20 este plano simb=F3lico es obra colectiva de mujeres, una = obra pol=EDtica=20 y social a la vez, que nos permite encontrar palabras y=20 representaciones acordes a nuestra experiencia, en la que = lenguaje y=20 afectividad no est=E9n separados, como en el plano = simb=F3lico=20 masculino. Sin embargo, no se trata s=F3lo de dar un nombre. = Para que=20 tal fidelidad sea posible, tenemos que reactivar = positivamente la=20 relaci=F3n con la madre, el origen de nuestra sensibilidad, = que como=20 origen, representa la fuente del discurso. Y Afronto as=ED = la tercera=20 idea.

LAS = RELACIONES=20 ENTRE MUJERES: MEDIDA Y MEDIACION

Para = una mujer,=20 la posibilidad de un espacio simb=F3lico que le permita = pronunciarse=20 manteni=E9ndose fiel a s=ED misma, o lo que es lo mismo, que = le permita=20 ser sujeto de discurso, es inseparable de la posibilidad que = tiene=20 de reconocerse a trav=E9s de otra/otras. A trav=E9s de la = mediaci=F3n de=20 otra, la mujer puede volver a s=ED misma y amarse como = sujeto. Sin=20 embargo, =BFcu=E1l tiene que ser la articulaci=F3n de las = relaciones entre=20 mujeres, para evitar la fusi=F3n/confusi=F3n y que cada una = pueda=20 conocer sus propios l=EDmites y aquello que la distingue de = la otra?=20 Estas relaciones se configuran seg=FAn dos coordenadas = cartesianas:=20 sobre el eje vertical est=E1 la relaci=F3n de la hija con la = madre,=20 sobre el horizontal la relaci=F3n de la mujer/hija con las = otras=20 mujeres. La coordenada vertical se proyecta sobre la otra, = que es=20 como decir que la relaci=F3n con la madre prefigura la que = se tenga=20 con otras mujeres. Si la primera es confusa, confusa ser=E1 = la que se=20 tenga con otras mujeres; y si es clara, as=ED ser=E1 = tambi=E9n en el=20 segundo caso. Adem=E1s tambi=E9n la relaci=F3n de = verticalidad con la=20 madre, si se realiza positivamente, puede repetirse y = hacerse=20 productiva con las otras mujeres. Ello ser=E1 lo que permita = la=20 creaci=F3n de "lo simb=F3lico", como espacio aut=F3nomo = femenino propio y=20 como forma de distanciamiento entre mujeres; ello permite la = explicitaci=F3n de medidas adecuadas para poder conocerse y = conocer el=20 mundo. Aqu=ED reside toda la importancia pol=EDtica de la = relaci=F3n=20 madre/hija, como matriz de cualquier relaci=F3n con otras = mujeres,=20 consigo mismas o con el mundo. Dar forma a la relaci=F3n = madre/hija es=20 por tanto una cuesti=F3n pol=EDtica, no psicol=F3gica: de = hecho se trata=20 de inscribir visiblemente esta relaci=F3n en las formas de = la vida=20 social, desde el lenguaje al derecho, a la religi=F3n, a la = educaci=F3n,=20 etc., es decir, en el orden simb=F3lico social. Esto = significa=20 reconocer y activar entre mujeres no s=F3lo la = solidaridad-hermandad-=20 que indudablemente ha sido preciosa aunque insuficiente- = sino=20 tambi=E9n la disparidad. La disparidad se convierte en forma = pol=EDtica=20 cuando se acepta reconocer la existencia de diversidad entre = mujeres, tambi=E9n la diversidad de valores, y se comprende = que dar=20 valor a otra significa valorarnos a nosotras mismas y = valorar=20 nuestro g=E9nero.

La = propuesta de=20 la pr=E1ctica de la disparidad ha provocado esc=E1ndalo = entre las=20 mujeres, habituadas como est=E1n a aceptar la regla = masculina seg=FAn la=20 cual, con excepci=F3n de la madre, todas las mujeres son = iguales, que=20 en resumidas cuentas es otro modo de decir que ninguna tiene = valor.=20 En el rechazo de la pr=E1ctica de la disparidad participa = adem=E1s el=20 fantasma de la madre opresiva y el temor de ver reproducidas = las=20 jerarqu=EDas masculinas. Y sin embargo, la pr=E1ctica de la = disparidad,=20 a la vista de los hechos, se ha demostrado fecunda, porque = nos ha=20 permitido crear entre nosotras una trama de relaciones = fuertes,=20 socialmente visibles y significativas, en las diversas=20 articulaciones de la realidad social. Dar preferencia a = algunas de=20 nuestras cong=E9neres en las que reconocemos una mayor=EDa , = y unirnos a=20 ellas para hacer triunfar en el mundo nuestros deseos y = nuestros=20 intereses en el seno de los contextos concretos en los que = nos=20 encontramos para trabajar- el partido pol=EDtico, el = sindicato, la=20 profesi=F3n, el tribunal, la escuela, etc.- nos ha permitido = de vez en=20 cuando expresar nuestra fuerza y modificar la realidad = existente en=20 nuestro beneficio. Y esto en el presente, sin esperar = reforma,=20 leyes, reconocimiento de derechos, intervenciones desde lo = alto...,=20 a menudo sin apoyos materiales o econ=F3micos. Hemos dado = vida a una=20 forma de separatismo din=E1mico, a redes de relaciones = preferenciales=20 entre mujeres directamente dentro de las realidades mixtas, = en las=20 sedes y en las instituciones culturales, profesionales, de=20 organizaciones pol=EDticas y sociales, multiplicando las = comunidades=20 femeninas en las universidades, en la escuela, en los = centros de=20 poder, en el mismo gobierno de la sociedad. Y en los = =FAltimos tres=20 a=F1os, esta pr=E1ctica pol=EDtica ha hecho posible la = constituci=F3n, en=20 casi una treintena de ciudades italianas, de grupos de = mujeres que=20 "educan en la diferencia" en la escuela y en las = universidades,=20 trabajando de modo aut=F3nomo respecto de las instancias=20 institucionales (ministerios, comit=E9s, para la igualdad de = oportunidades, jerarqu=EDas escolares y acad=E9micas), = sabiendo tambi=E9n=20 utilizar del mejor modo los recursos existentes, con = inteligencia y=20 pasi=F3n, aunque sin actitudes prometeicas y desperdicio de = energ=EDas.=20
Hemos descubierto la necesidad de una mediaci=F3n = femenina en la=20 relaci=F3n con el mundo y hemos transformado la necesidad = espont=E1nea=20 de confiarse a una mujer mayor (la madre real o simb=F3lica) = y de=20 unirse a las propias cong=E9neres, en una modalidad = aut=F3noma,=20 pol=EDtica, de acceso al mundo.
Atribuir autoridad y = valor a otra=20 mujer, reconoci=E9ndola como quien puede legitimar = socialmente nuestro=20 deseo e inter=E9s all=ED donde queremos hacerlos valer, = significa=20 reconocerla como mediadora fiel entre nosotras y el mundo: = en ella=20 encontramos un t=E9rmino de contraste, una medida de = nosotras mismas y=20 de nuestro valor, una int=E9rprete, una defensora y jueza en = los=20 compromisos entre nosotras y el mundo. Esto supone = redise=F1ar el=20 sistema de referencias de nuestro pensar, juzgar, = actuar...crear un=20 nuevo orden, una diferente configuraci=F3n l=F3gica y = simb=F3lica de la=20 realidad. En otras palabras, operar una revoluci=F3n = simb=F3lica, que=20 ser=E1 lo esencial de la transformaci=F3n de la realidad. = Este orden=20 est=E1 organizado alrededor de la figura de la madre = simb=F3lica, que=20 representa el valor y la potencia femeninos, encarnados bien = en una=20 mujer, bien en otra, pero que de todos modos circula en lo = social.=20 Para que este orden se pueda constituir, reforzar, = transmitir, no=20 debe perderse la matriz simb=F3lica femenina, como a menudo = ha=20 sucedido hist=F3ricamente, siempre que el otro sexo ha = tomado posesi=F3n=20 de la fuerza, de la grandeza, del saber de la mujer, = haciendo=20 desaparecer su matriz femenina, porque ni las mismas mujeres = han=20 sabido mantenerse fieles a su propia genealog=EDa de = pensamiento y de=20 palabra.
Incluso cuando nuestras relaciones con = otra/otras se=20 circunscriben al =E1mbito privado, a los psicol=F3gico, a lo = casual,=20 pueden dar lugar a felices islas de cooperaci=F3n entre = mujeres, pero=20 si no se hacen visibles y significantes, pierden su fuerza=20 subversiva: la de dar vida a una sociabilidad femenina en la = que=20 nuestras diversas inclinaciones, capacidades, aspiraciones, = se=20 puedan desplegar al m=E1ximo y convertirse en productoras de = fuerza y=20 de valor.
Por tanto, lo esencial de nuestra pr=E1ctica = pol=EDtica es=20 cuidar y hacer productivas las relaciones entre mujeres,=20 considerarlas un recurso insustituible de fuerza personal, = de=20 originalidad mental, de seguridad social. Cuidar las = relaciones=20 entre mujeres significa dar cr=E9dito y un espacio para = escuchar a=20 nuestras cong=E9neres en las cosas de todos los d=EDas, pero = sobre todo=20 en las cosas que son esenciales para nosotras; significa = tomarlas y=20 tomarnos en serio, dando prioridad a sus palabras, a sus = deseos e=20 intereses, respecto de los masculinos. Tambi=E9n significa = someter a=20 juicio, y por tanto elegir y mostrar preferencias, sus = palabras, sus=20 gestos, sin dejarlos caer en la insignificancia y en la = indiferencia=20 de la falsa igualdad, puesto que esto les quita valor, y en=20 consecuencia nos lo resta a nosotras y a nuestro sexo. De = este modo=20 tambi=E9n las relaciones vinculantes y de dependencia entre = mujeres,=20 que son necesarias para nuestra libertad individual y = colectiva,=20 pierden su car=E1cter casual y de arbitrio y su exceso de = carga=20 psicol=F3gica, porque responden a una aut=E9ntica econom=EDa = de=20 intercambio, de compromiso, de alianza, entre intereses=20 espec=EDficos.


EDUCAR EN LA=20 DIFERENCIA

Dar = forma social=20 a las relaciones entre mujeres tambi=E9n en el mundo de la = educaci=F3n,=20 para que en =E9ste tenga su curso la libertad femenina; en = esto ha=20 consistido nuestra pr=E1ctica pol=EDtica de estos a=F1os. = Esta pr=E1ctica ha=20 reactivado en nosotras las ense=F1antes el deseo de = entregarnos a=20 nuestra profesi=F3n y nos ha suscitado la pasi=F3n de educar = a las ni=F1as=20 y a las j=F3venes, de educarlas por s=ED mismas y no con = otro como punto=20 de referencia.
En relaci=F3n educativa con ellas hemos = abierto a=20 lo femenino el espacio simb=F3lico de la verticalidad, que = es la=20 dimensi=F3n de la mayor=EDa, del devenir, sin la cual no se = puede=20 concebir la educaci=F3n. Ya no aceptamos que el espacio = simb=F3lico de=20 la verticalidad est=E9 encarnado por los hombres, por las = autoridades=20 y modelos masculinos, por que en esta verticalidad las = mujeres,=20 tomadas de una en una, terminan por perderse.
Trabajamos = para=20 llegar a ser a ojos de nuestras alumnas una primera figura = de esta=20 verticalidad simb=F3lica (la segunda en realidad, tras la = madre...pero=20 esto ha fallado en ocasiones, subordin=E1ndose al padre). En = vez de=20 seguir proponiendo a nuestras alumnas la v=EDa de lo = "neutro", la ley=20 y el logos paterni como v=EDas de acceso al mundo, a lo = simb=F3lico y al=20 conocimiento, hemos decidido convertirnos para ellas en = autoridades=20 simb=F3licas y fuentes de autorizaci=F3n para que sean = plenamente fieles=20 a s=ED mismas en el mundo, favoreciendo a su vez toda su = deseosa=20 energ=EDa tanto en el campo del aprendizaje como en el de la = construcci=F3n del conocimiento. Con plena conciencia de = c=F3mo para una=20 ni=F1a, para una mujer joven, entrar en el mundo a trav=E9s = del mundo de=20 las madres no representa una entre diversas posibilidades, = sino una=20 necesidad. Es la necesidad, pol=EDtica y pedag=F3gica a la = vez, de que=20 sean mujeres las que ense=F1en a las mujeres.
El drama = femenino=20 reside en que nadie nos ha ense=F1ado a hacernos mujeres = siendo fieles=20 a nuestro sexo; es =E9sta una ense=F1anza que ning=FAn = hombre, por muy=20 inteligente e ilustrado que sea, nos puede garantizar. Las = ni=F1as=20 llegan a la escuela con una estructura de la personalidad ya = deformada, a causa de la carencia de formas simb=F3licas por = parte de=20 la madre. En el g=E9nero humano la madre ya no es la fuente = primaria=20 de adaptaci=F3n positiva al mundo, ni la que activa la = funci=F3n=20 simb=F3lica. De las madres reales, las ni=F1as reciben = escasos signos de=20 comportamientos propiamente femeninos; por el contrario, = reciben,=20 aprenden la desvalorizaci=F3n de su sexo o las formas de su=20 neutralizaci=F3n. Por tanto, para las mujeres, la madre (una = mujer) es=20 quien puede quitar la palabra, lo que ha hecho en multitud = de=20 ocasiones, pero tambi=E9n la =FAnica que puede=20 restitu=EDrsela.
Conscientes de que entre una mujer y el = mundo es=20 necesaria una mediaci=F3n fiel, o lo que es igual, femenina, = estamos=20 trabajando para que las ni=F1as y las j=F3venes puedan = entrar en el=20 mundo viniendo precedidas y asistidas por una autoridad = social de su=20 sexo. No se trata de la autoridad neutra que nos ha sido = conferida=20 por la instituci=F3n escolar, que nos pide que seamos = imparciales y=20 que respetemos el principio de igualdad (que en realidad es = un falso=20 universalismo). En su lugar se trata de poner en juego otra = forma de=20 autoridad, que deriva del hecho de asumir como significante = nuestra=20 diferencia sexual y que nos permite hacer productiva la = com=FAn=20 pertenencia de sexo con las estudiantes, las colegas, las=20 superiores, las madres, etc. En consecuencia, una autoridad = que se=20 inscribe en el orden simb=F3lico social = femenino.
Nosotras hemos=20 vuelto a llenar de contenido sem=E1ntico el concepto de = autoridad. La=20 autoridad es un hecho simb=F3lico: se sustancia en el gesto = de la=20 mujer-ense=F1ante que acepta ser "madre simb=F3lica" de la = alumna, y en=20 el gesto de la pupila que acepta y reconoce tal autoridad. Y = ya que=20 ambos gestos hacen referencia a un orden simb=F3lico = femenino que los=20 trasciende y los llena de significado, los hace eficaces, la = autoridad supuesta en juego sale del intercambio particular = o del=20 institucional, present=E1ndose con su valor social, = p=FAblico, pero=20 dirigido a la mujer. Esto transforma la relaci=F3n = educativa, pasando=20 de ser una relaci=F3n institucional regulada por c=F3digos = masculinos, o=20 bien una relaci=F3n particular-amistosa, a ser una = relaci=F3n social que=20 hace referencia a reglas nuestras.
En la escuela, la = relaci=F3n de=20 disparidad con nuestros alumnos/as est=E1 totalmente = inscrita en la=20 esfera institucional cargada ya de una preestablecida = autoridad.=20 Negando justamente esta autoridad preestablecida, no caemos = sin=20 embargo en el error de negar la disparidad, que viene dada = por una=20 exclusi=F3n generacional y cultural que no se puede = obviar...pero=20 intentamos hacerla productiva para hacer emerger y circular = el valor=20 femenino, ejercitando nuestra autoridad magistral de mujeres = y, por=20 tanto, nuestro poder de "hacer crecer" seg=FAn el = significado=20 etimol=F3gico de auctoritas (augere). Como ense=F1antes = hemos abandonado=20 el modelo tecnol=F3gico-meritocr=E1tico., que nos ha = impedido ver la=20 existencia de hombres y mujeres y dejar brotar el valor y la = potencialidad de estas =FAltimas en su propia originalidad. = Pero=20 tambi=E9n nos hemos distanciado del modelo del "maternaje", = que=20 comporta una dedicaci=F3n, una aceptaci=F3n incondicional, = la amistad y=20 complicidad privada con nuestras alumnas y que prev=E9, en = el trabajo=20 did=E1ctico con el grupo-clase, el presentarse = "democr=E1ticamente"=20 sobre el mismo plano de las estudiantes, seg=FAn una = estructura=20 horizontal que niega toda diferencia de valor y evita toda = forma de=20 sanci=F3n, incluso de valoraci=F3n, interpretada como = opresiva.
Hemos=20 salido de la =F3ptica de la imparcialidad o de ocuparnos=20 indistintamente de todos o de todas, y hemos = expl=EDcitamente=20 planteado nuestro trabajo sobre el principio de la = preferencia por=20 las de nuestro sexo. Consideramos las relaciones con las = otras=20 mujeres (colegas, madres, estudiantes, administradoras, = expertas,=20 pol=EDticas) prioritarias y trabajamos para que pasen de ser = privadas=20 a ser sociales, de manera que la complicidad o la = solidaridad de=20 g=E9nero se traduzca en un v=EDnculo o pacto expl=EDcito, = que los deseos o=20 proyectos de una o de varias se precisen y se hagan = visibles, y que=20 de vez en cuando se declare cu=E1l es el planteamiento, el = objeto del=20 intercambio, y cu=E1les son las reglas y los sujetos del = compromiso.=20 Esto permite que la mayor=EDa de algunas sea productiva para = todas...=20 y que se pueda jugar fuerte, haciendo circular por el cuerpo = social=20 el valor femenino. De este modo nos estamos haciendo = sujetos,=20 comprometidas entre nosotras mismas, en el seno de nuestro = sexo,=20 para adquirir una fuerza de compromiso ante el mundo: y para = esto=20 estamos educando a las m=E1s j=F3venes.
En el trabajo = did=E1ctico, la=20 preferencia por nuestro sexo, practicada y nominada, se = traduce en=20 favorecer la componente femenina de la clase, rompiendo las = reglas=20 "neutras" de la instituci=F3n. Esta preferencia consiste en = prestar=20 particular atenci=F3n, y en un =E1mbito propicio para ello, = a las=20 chicas, en dirigirse a ellas con ofertas y preguntas = especiales para=20 valorarlas; sin embargo, no responde a la exigencia de = restablecer=20 el equilibrio con la parte masculina, seg=FAn la l=F3gica = compensatoria=20 de las acciones positivas y de la igualdad formativa de=20 oportunidades, pues entonces las alumnas podr=EDan verse = favorecidas=20 indistintamente por los y las ense=F1antes. En cambio, se = trata de=20 comunicar el feliz y orgulloso sentido de pertenecer al = g=E9nero=20 femenino, y esto es lo que la ense=F1ante transmite y que = s=F3lo ella=20 puede transmitir. Y de este modo, incluso las relaciones de=20 precedencia/descendencia, las genealog=EDas femeninas = simb=F3licas,=20 adquieren un espacio en el que hacerse visibles, una = inscripci=F3n=20 social.
La preferencia por las alumnas sobre el plano = did=E1ctico,=20 hasta ahora se ha venido expresando, desde el preescolar = hasta la=20 universidad, de dos modos complementarios: en la clase = mixta,=20 presentando particular atenci=F3n a las chicas, es decir,=20 atendi=E9ndolas, anim=E1ndolas, explic=E1ndoles, d=E1ndoles = espacio para la=20 palabra y la expresi=F3n, una oferta de est=EDmulos = culturales...incluso=20 aut=E9nticas unidades did=E1cticas construidas para = responder a sus=20 exigencias. Y adem=E1s creando en el transcurso del a=F1o = actividades=20 diferenciadas por sexos. Una soluci=F3n, =E9sta, no prevista = por nuestro=20 ordenamiento did=E1ctico, pero que se ha demostrado fecunda = para=20 significar una diferencia, la femenina, que se ha de cuidar = en su=20 propia originalidad, valorar y mostrar en su potencialidad, = a salvo=20 de la intromisi=F3n masculina. Hemos evitado que los grupos = de mujeres=20 solas se transformasen en espacios ghetto con la =FAnica = funci=F3n=20 consoladora de dar salida al deseo de hablar, de ser = escuchadas y=20 aceptadas por sus propias cong=E9neres. Al contrario, en = muchas=20 experiencias realizadas ha sido posible evitar la reca=EDda = en las=20 comunes miserias femeninas, convirtiendo estos momentos en = los=20 marcos privilegiados de producci=F3n y circulaci=F3n de lo = simb=F3lico=20 femenino, de aprendizaje, de valoraci=F3n de competencias y=20 deseos...en una palabra, lugares de grandeza y autoridad=20 femeninas.
Y esto gracias a la calidad de las relaciones=20 activadas en su seno. Estas, establecidas con las alumnas, = con cada=20 una y progresivamente con todas, han sido vivas, = emp=E1ticas, pero=20 evitando la confusi=F3n emotiva y la identificaci=F3n = sustitutiva;=20 porque la aceptaci=F3n de las m=E1s j=F3venes, de sus = vivencias y deseos,=20 no se convierte en una indulgencia con bajas pretensiones y = deseos=20 indefinidos que las empuje a minusvalorarse a s=ED mismas y = a su=20 propio sexo.
De hecho, nuestras estudiantes piden afecto=20 expl=EDcitamente, e impl=EDcitamente que se las valore. Sin = eludir la=20 primera demanda, sin embargo nos centramos en potenciar su=20 subjetividad femenina y en afirmar su valor, exigiendo el = m=E1ximo de=20 ellas, aunque ofreciendo a un tiempo toda la riqueza y = grandeza de=20 que somos capaces. Con ellas pretendemos instaurar un "pacto = =E9tico e=20 intelectual" (Rich 1979), que nos obliga a asumir una=20 responsabilidad educativa sin librarnos de ser juzgadas, y a = ellas a=20 respetar con honestidad y rigor los compromisos = adquiridos.
La=20 v=EDa que indicamos es la pr=E1ctica de la disparidad y la = construcci=F3n=20 de la relaci=F3n geneal=F3gica. Por ello nos comprometemos a = favorecer,=20 tambi=E9n en las relaciones entre las estudiantes, = comportamientos=20 valorizadores, mostrando las ventajas rec=EDprocas que de = ellos se=20 derivan: de manera que envidia y competencia se diriman=20 positivamente, en vez de caer en inclinaciones mis=F3ginas o = en=20 demandas insistentes de "justicia y de "igualdad" que llevan = a una=20 nivelaci=F3n por lo bajo. Consideramos importante que la = admiraci=F3n y=20 la emulaci=F3n entre coet=E1neas, que a menudo intervienen=20 espont=E1neamente, no se deja a la casualidad. Por tanto, = ense=F1ar el=20 reflejo valorizador tambi=E9n entre coet=E1neas forma parte = de los=20 cometidos expl=EDcitos de nuestra ense=F1anza.
Pero sobre = todo les=20 ense=F1amos a unirse a otras mujeres para recibir = autorizaci=F3n y=20 fuerza para su proyecto en el mundo, mostrando, incluso = mediante el=20 vivo ejemplo de las relaciones de disparidad practicadas = entre=20 adultas, que el obligarse a otras no es un factor de = depresi=F3n del=20 yo, sino al contrario, un medio de potenciamiento del deseo = y la=20 energ=EDa cognoscitiva. As=ED intentamos (re)construir el = hilo,=20 demasiado a menudo interrumpido, de las genealog=EDas = simb=F3licas=20 femeninas, ense=F1ando a transformar el odio y la ingratitud = por la=20 madre en un reconocimiento hacia la mujer mayor, y a hacerse = herederas de la riqueza y de las tradiciones femeninas. Este = punto=20 es particularmente importante en el campo del aprendizaje, = pues=20 apropiarse de la riqueza de pensamiento y de palabra de otra = mujer=20 sin hurto. Sin aprovecharse y sin resentimiento, no es = pr=E1ctica=20 corriente entre mujeres, ni siquiera entre las m=E1s = j=F3venes. Y en=20 consecuencia les ense=F1amos a seguir en la admiraci=F3n y = el=20 reconocimiento expl=EDcito de las fuentes femeninas de la = cultura que=20 van aprendiendo, y desarrollamos en ellas la capacidad de = hacerse=20 herederas y seguidoras, no simples imitadoras silenciosas de = la=20 palabra autorizada de otras.
Esto contribuye a crear y = reforzar=20 un campo de referencias y de v=EDnculos elegidos y = respetados tambi=E9n=20 en la construcci=F3n del conocimiento, en el aprendizaje. = Poner en=20 contacto a las m=E1s j=F3venes con las genealog=EDas = femeninas de vida y=20 de palabra significa dar una sustancia preciosa al circuito = de=20 valorizaci=F3n femenina activado en la relaci=F3n = did=E1ctica. El contacto=20 con el pensamiento y la palabra de mujeres que nos han = precedido en=20 la historia operando en un registro de libertad, de hecho = favorece=20 en las chicas la interiorizaci=F3n de medidas de una = soberan=EDa=20 femenina en el mundo: =E9sta representa la mejor defensa = contra la=20 seducci=F3n del orden patriarcal y de la cultura masculina, = a la cual=20 entonces se hace posible aproximarse con comodidad, desde = una=20 posici=F3n de independencia simb=F3lica.
Las estamos = habituando a=20 alejarse de la visi=F3n del otro/hombre y de su palabra, mas = sin=20 ignorarlos, y a atender a su propio amor por la = libertad.
Si=20 desde siempre el destino femenino parece consistir en tener = que=20 complacer al hombre (Rousseau) somos conscientes de que esta = coacci=F3n para adaptarse a las expectativas sociales, = negando la=20 propia identidad, ha podido resistir hasta hoy d=EDa porque = se ha=20 encarnado en la fantas=EDa femenina que consiste en = imaginarse=20 complementaria al otro. Nosotras las adultas hemos = experimentado y=20 seguiremos experimentando en las m=E1s j=F3venes qu=E9 = consecuencias=20 comporta aceptar la visi=F3n del otro, su palabra, su = pensamiento,=20 como principios de estructuraci=F3n de nuestra personalidad = y de=20 nuestra experiencia vital. La =FAnica salida posible para = una mujer,=20 desde las m=E1s precoces edades, resulta ser la fuga hacia = la=20 imaginaci=F3n, el sue=F1o, la fantas=EDa compensadora, que = paraliza la=20 energ=EDa vital y no permite inteligencia y deseo, = midi=E9ndose con la=20 necesidad de lo real seg=FAn nuestras medidas y criterios,=20 intensifiquen nuestra relaci=F3n con el mundo. Se conviertan = en=20 energ=EDas productoras de mundo.
La inseguridad de las = chicas,=20 incluso en el campo del aprendizaje, aun teniendo = indudablemente=20 reflejos psicol=F3gicos, tiene sin embargo sus ra=EDces en = la falta o=20 pobreza de una simbolog=EDa femenina. La percepci=F3n de = s=ED misma como=20 ausente nace del hecho de no poder disponer de im=E1genes=20 valorizadoras de s=ED misma, de puntos de orientaci=F3n, de = medidas=20 propias. Por este motivo, los programas cuya finalidad es = reforzar=20 el yo psicol=F3gico de las chicas, para mejorar sus = motivaciones para=20 aprender y su participaci=F3n en la vida escolar, se revelan = insuficiente.
Para que los beneficios de la libertad = femenina,=20 entre los cuales podemos se=F1alar la seguridad, la = comodidad, el=20 deseo de conocer, la originalidad mental, se hagan realidad = en=20 nuestras alumnas, les estamos ense=F1ando a unirse a las = otras=20 mujeres, empuj=E1ndolas a reconocer que tener en = consideraci=F3n no=20 significa adaptarse pasivamente; y por tanto ense=F1amos a = comprometer=20 su libertad con las otras mujeres.
Las estamos animando a = no=20 negar, ni tampoco a sobrevalorar los impedimentos externos = que nos=20 vienen del mundo masculino... anim=E1ndolas a entender que = la libertad=20 interior, la que depende de nosotras mismas, es mucho m=E1s = escasa que=20 la exterior: por lo tanto debemos trabajar, nosotras y = ellas, sobre=20 esta =FAltima, de manera que los obst=E1culos externos no se = transformen=20 en impedimentos internos, en = automoderaci=F3n.
Autoriz=E1ndolas les=20 ense=F1amos a autorizarse en su propio deseo de aprender, a = poner en=20 juego libremente sus propios deseos, a definir y realizar = sus=20 propios proyectos. Y a trav=E9s de nuestra visi=F3n = valorizadora y=20 enjuiciadora, las ayudamos a delinearse como s=ED mismas, a = tomar=20 consistencia y forma, aprendiendo a conocer sus propios = l=EDmites,=20 incluso su propia potencia, y a reconocer los elementos de=20 constricci=F3n del mundo externo, pero tambi=E9n la = potencialidad en =E9l=20 presente, sin eludirlos en la fantas=EDa de una realidad = inexistente y=20 sabiendo medir los unos y las otras (l=EDmites y = potencialidades)=20 sobre el propio proyecto, que entonces resulta = realizable.
As=ED=20 las estamos ense=F1ando a afrontar el mundo con una conducta = que=20 nosotras en Diotima llamamos de realismo extremo, que = significa=20 saber conjugar el tama=F1o del deseo con la capacidad de = tener en=20 cuenta con lucidez la realidad, de modo que enseguida se = haga lo=20 posible, sin perderse en fantas=EDas. Y precisamente este = realismo=20 extremo nos ha permitido en estos a=F1os obtener ventajas = socialmente=20 visibles en la escuela y en la universidad. Se trata, por = ejemplo,=20 de la creaci=F3n de la Comunidad Filos=F3fica Femenina = Diotima, en la=20 Universidad de Verona, que ya desde hace seis a=F1os trabaja = con=20 numerosos conocimientos sociales y acad=E9micos, = desarrollando=20 actividades e iniciativas seguidas por estudiantes de uno y = otro=20 sexo y por colegas masculinos, pero que opera seg=FAn el = principio del=20 valor primario de las relaciones entre mujeres. Y son las = diferentes=20 experiencias educativas, de educaci=F3n sexuada, realizadas = en muchas=20 escuelas italianas, o las numerosas iniciativas de puesta al = d=EDa de=20 las ense=F1antes que hemos conseguido realizar = exclusivamente a trav=E9s=20 de la fuerza producida por las relaciones de v=EDnculo y de = confianza=20 entre dos o m=E1s mujeres: una fuerza que ha sabido producir = e imponer=20 nuevas reglas de acuerdo con nuestros intereses, reglas de = libertad=20 femenina, y de acuerdo con instituciones que por su cuenta = no=20 preve=EDan tal libertad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A INDICE DE ARTICULOS SOBRE = FEMINISMO