Mina de Fontao, por Diego Casal

FontaoLa mina de Fontao se encuentra en el corazón verde de Galicia, muy cerca de Santiago de Compostela aunque en la provincia de Pontevedra (concello de Vila de Cruces). Actualmente se encuentra muy bien comunicada por la autopista AP-53 que une Ourense con Santiago y con el resto de la infraestructura viaria de la comunidad.

Fue explotada desde 1934 hasta 1973 con un periodo sin actividad, (1963-1968), en el cuál la minería subterránea fue cambiada por la minería a cielo abierto. Desde entonces y por una serie de circunstancias, la mina permanece cerrada.

En 2001 el concello de Vila de Cruces financia el Anteproyecto de parque temático de la minería de Galicia al objeto de aprovechar para el uso público las magníficas instalaciones que conforman la mina, las cuáles además se encontraban en un excelente estado de conservacion. En 2007 se aprueba el Plan Director de las minas de Fontao. Para esta fecha ya había sido rehabilitado por parte de la administración gallega el poblado minero, diseñado por Cesar Cort y J. Basilio Blas, el cuál constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura de vanguardia de la España de postguerra. En la actualidad (Diciembre 2010) se esta llevando a cabo la rehabilitación del cine, la iglesia y las escuelas.

Desgraciadamente todavía no se ha llegado a un acuerdo que propicie la puesta en marcha de lo que podría ser una actuación que conjugase la protección de nuestro patrimonio minero con la apuesta por una oferta de lúdico-científica en las minas de Fontao: su conversión en parque minero.

Fontao

El poblado minero de Fontao - La iglesia

Cesar Cort y Joaquín Basilio Bas planearon un poblado completo que, además de las viviendas de los trabajadores, incluía diversos equipamientos complementarios: un campo de fútbol, una escuela, viviendas para los maestros, un cine y una iglesia. Cuando a principios de los años setenta las minas dejaron de utilizarse, el poblado se fue abandonando, hasta que en 2001 la Xunta de Galicia decidió acometer la rehabilitación de las viviendas. La iglesia no fue restaurada, como tampoco lo fueron los demás servicios comunes.

Arquitectónicamente, la pieza resulta excepcional en el contexto gallego, y merecería una intervención cuidadosa para volver a ponerla en funcionamiento. La pureza de sus líneas, la rotundidad de su implantación y la contundencia de su espacio interior, así lo demuestran. Situada en el límite oeste del poblado, media entre ella y las viviendas una campa que marca el espacio de aproximación. Un pórtico elemental (losa de hormigón y pilares de acero laminado) de escala un tanto confusa, sirve de atrio, conectando el volumen de la iglesia con un campanario concebido a modo de escultura. La simplicidad del volumen se equilibra con la textura de los paramentos rugosos, que integra el edificio en el paisaje mediante la vibración de la luz.

Precisamente, el espacio interior se ilumina a través de la fachada sur, quebrada en diente de sierra, mientras se cierra completamente al norte. Hacia el oeste, el retablo se identifica con el paisaje, visible tras una inmensa cruz estructural. La sacristía se encuentra bajo el altar, que así aprovecha el acusado desnivel del terreno y justifica la singular implantación del edificio.

Su inspiración en la capilla que los arquitectos norteamericanos Robert Anshen y William S. Allen construyeron en Sedona (Arizona, Estados Unidos) pocos años antes, está fuera de toda duda.

          

 
Capilla de Robert Anshen y William S. Allen en Sedona (Arizona, Estados Unidos)