Atlas de histología vegetal y animal
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Tejidos vegetales

PARÉNQUIMA
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El parénquima es un tejido poco especializado implicado en una gran variedad de funciones como la fotosíntesis, el almacenamiento, la elaboración de sustancias orgánicas y la regeneración de tejidos. Está formado por un solo tipo celular, la célula parenquimática, que generalmente presenta una pared celular primaria poco engrosada. Este célula muestra menor grado de diferenciación que otras células de las plantas y por eso se considera que podría ser precursora del resto de los tipos celulares. Es la más parecida a la célula meristemática. Tiene la capacidad de "desdiferenciación", es decir, puede perder el grosor de su pared celular, convertirse en una célula totipotente y comenzar una actividad meristemática. Por ejemplo, se usa experimentalmente para la formación de callos (masa de células indiferenciadas que es posible manipular en el laboratorio y transformar en una planta adulta). El parénquima se encuentra formando masas continuas de células en la corteza y en la médula de tallos y raíces, en el mesófilo de la hoja, en la pulpa de los frutos y en el endospermo de las semillas. La célula parenquimática también puede aparecer asociada al xilema y floema, formando parte integral de los mismos.

Según su actividad y función nos encontramos 4 tipos de parénquimas:

Parénquima clorofílico
Parénquima clorofílico de una hoja de camelio.

Parénquima clorofílico. Este tipo de parénquima, denominado también, clorénquima, está especializado en la fotosíntesis gracias a que sus células contienen numerosos cloroplastos. Se encuentra por lo general debajo de la epidermis donde la luz llega más fácilmente y su principal localización es en las hojas, aunque también es común en la corteza de los tallos verdes. El clorénquima de la hoja se denomina mesófilo y se divide en dos tipos: en empalizada, más expuesto al Sol, y parénquima lagunar, en la parte más sombría. El primero tiene mayor número de cloroplastos y parece llevar a cabo una mayor tasa de fotosíntesis. En el parénquima lagunar hay más espacios interelulares gracias a los cuales es un buen tejido para el intercambio de gases y agua con la atmósfera.

Parénquima de reserva
Parénquima de reserva de la corteza de una raíz de una dicotiledónea, el botón de oro.

Parénquima de reserva. Sus células sintetizan y almacenan diversas sustancias como granos de almidón, cristales proteicos, lípidos, proteínas, etc. Algunas de estas sustancias pueden encontrarse en forma sólida, aunque lo normal es que estén disueltas en la vacuola, que es el órgánulo especializado en el almacén de sustancias. Tambiém en el citoplasma se pueden acumular algunas sustancias como azúcares y sustancias nitrogenadas. Algunas células almacenan un tipo de sustancia aunque otras pueden contener sustancias de diferente tipo. El producto de reserva más frecuente es el almidón. Las proteínas almacenadas suelen ser importantes como fuente de nitrógeno, un bien escaso para la célula y generalmente el destino de estas proteínas es la degradación.

Parénquima acuífero
Parénquima acuífero de un cactus.

Parénquima acuífero. Sus células presentan una gran vacuola que almacena agua, muy útil para las plantas xerófitas. Se puede considerar como un parénquima de reserva especializado.

Aunque todas las células parenquimáticas almacenan agua en mayor o menos medida, las células del parénquima acuífero están especializadas en esta función. Las células parenquimáticas que almacenan agua son grandes, de paredes delgadas y con una gran vacuola donde se acumula el agua. En el citoplasma o en la vacuola hay mucílagos, conjunto de sustancias que aumentan la capacidad de absorción y retención de agua. Este parénquima es característico de las plantas que viven en climas secos, denominadas plantas xerófitas.

En los órganos subterráneos encargados de almacenar sustancias de reserva no suele haber tejidos especializados en el almacén de agua, aunque las células que contienen almidón u otras sustancias de reserva tienen también una gran capacidad de almacenar agua.

Parénquima aerífero
Parénquima aerífero del tallo de un junco.

Parénquima aerífero. Sus células dejan grandes espacios intercelulares comunicados entre sí, por donde circulan los gases que permiten la aireación de las plantas hidrófilas.

Parénquima aerífero del tallo

Parénquima aerífero de la raíz acuática de una elodea (Elodea canadensis). Los asteriscos señalan espacios aéreos.

El parénquima aerífero o aerénquima es un tejido que contiene grandes espacios gaseosos intercelulares, mayores que los normalmente encontrados en otros tejidos. Está especialmente desarrollado en las plantas que viven en ambientes muy húmedos o acuáticos (son las denominadas plantas hidrófitas), aunque también puede aparecer en algunas especies no acuáticas sometidas a estrés. Aparece tanto en raíces como en tallos. En las raíces se han descrito dos formas de producir aerénquima: esquizogenia y lisogenia. La esquizogenia es un proceso que se produce durante del desarrollo del órgano y que produce este tipo de parénquima por diferenciación celular. La lisogenia es consecuencia del estrés y las cavidades gaseosas se producen por muerte celular. El aerénquima por lisogenia se forman en plantas como el trigo, cebada, el arroz o el maíz. Algunos autores proponen un tercer tipo de formación de aerénquima denominado expansigenia en la cual se crean espacios sin que las uniones celulares desaparezcan (ver esquema de Seago et al., 2005).

Parénquima aerífero

Distintos procesos en la formación del aerénquima (modificado de Evans 2003).

El aerénquima es continuo desde los tallos hasta las raíces y las células de este tejido dejan grandes espacios intercelulares que permiten la conducción de gases, aumentando la difusión de éstos desde las hojas hasta las raíces. Esta comunicación permite a las plantas que viven en suelos húmedos o anegados mantener un nivel de oxígeno suficiente para la respiración. En suelos encharcados también es un vehículo para la liberación a la atmósfera de gases presentes en las raíces, como el etileno. Este parénquima puede considerarse como una adaptación de las plantas a la hipoxia de suelos anegados.

Las plantas con aerénquima se consideran como uno de los vehículos importantes para el paso del gas de efecto invernadero como el metano desde el suelo, pasando por la raíz y el tallo, hasta la atmósfera. Esto es particularmente importante en cultivos extensivos como los de arroz.

Desarrollo del parénquima aerífero

Ejemplos de cómo diferentes especies crean parénquima aerífero según Seago et al. (2005).

Bibliografía

Evans DE. 2003. Aerenchyma formation. New phytologist. 161:35-49.

Seago JR JL, Marsh LC, Stevens, KJ, Soukup A, Votrubová O, Enstone D. 2005. A re-examination of the root cortex in wetland flowering plants with respect to aerenchyma. Annals of botany. 96: 565-579.


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Actualizado: 13-04-2014