Si te fijas atentamente, verás que la almena del extremo derecho es de un color mucho más claro que las otras. No sé quien fue el restaurador que decidió "reponer la almena caída", pero se merece un tirón de orejas. Ese señor nunca se preocupó de averiguar que la almena no faltaba porque se hubiera caído. Fue un castigo real, impuesto por los Reyes Católicos, después de la rebelión que el Conde y otros nobles gallegos (entre ellos, el legendario Pedro Madruga de Sotomayor) protagonizaron contra el poder real. Los reyes mandaron derribar piedras de las torres pertenecientes a los revoltosos a sabiendas de que la torre del homenaje era el símbolo del poder de un noble.