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UNIVERSIDADE DE VIGO

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LAS SOLUCIONES
EXISTEN
EN DEFENSA DE LOS ECOSISTEMAS COSTEROS AFECTADOS POR EL PRESTIGE
Declaración conjunta de Greenpeace y representantes de las universidades
gallegas sobre el alcance del accidente del buque petrolero Prestige
El 13 de noviembre pasado el buque petrolero Prestige sufría un accidente frente
a las costas de Galicia, a la altura del Cabo Touriñán. En los días siguientes
el buque vertería parte de su carga, un combustible pesado conocido como fuel nº
6, en una cantidad que se cifra en unas 20.000 toneladas. Desde ese momento se
han dicho muchas cosas sobre el accidente y sobre su impacto en el medio marino.
En este sentido nos gustaría manifestar que : El impacto ecológico de un
accidente de estas características incluye efectos tanto a corto como a medio y
largo plazo. Las investigaciones realizadas tras otros accidentes de estas
características muestran que la recuperación de los ecosistemas afectados puede
llevar mucho tiempo. Y no debemos olvidar que estos costes ecológicos se
traducen de manera directa en costes económicos, sociales y culturales
dramáticos.
Las características de este fuel en cuestión, muy pesado, de baja solubilidad en
agua y escasa evaporación, hacen que sea potencialmente muy persistente en el
medio. Entre los compuestos que componen el fuel se encuentran compuestos
orgánicos persistentes, de carácter bioacumulativo, que son en muchos casos
posibles carcinógenos humanos. A los efectos a corto plazo derivados de la
toxicidad aguda del combustible y de sus efectos físicos sobre el sustrato y la
penetración de la luz, siguen otros efectos a más largo plazo relacionados con
la alteración de la estructura y dinámica del ecosistema, de muy difícil
predicción cuantitativa, pero evaluables y cuantificables con una monitorización
científica adecuada, y muy relevantes desde el punto de vista ecológico y
económico. Entre los efectos a largo plazo están aquellos determinados por las
características persistentes y bioacumulativas de algunos de sus compuestos y la
posibilidad de que éstos se incorporen a la cadena trófica durante generaciones.
A tan sólo dos semanas del accidente ya sabemos que probablemente existe una
gran cantidad de fuel depositado en algunos de los fondos de la costa gallega.
Existe por tanto la posibilidad de que este fuel sedimentado se convierta en una
fuente de contaminación continua durante un largo periodo de tiempo.
Este accidente se suma al empobrecimiento general que sufren los ecosistemas
costeros, y que tiene múltiples causas, entre ellas la contaminación de distinto
origen, la alteración del hábitat litoral por construcción de infraestructuras,
la sobrepesca o el cambio climático –otro impacto medioambiental derivado del
uso de combustibles fósiles como el petróleo-. Tras el accidente, la
minimización del impacto de éste ha sido una constante. Ésta va desde los plazos
para la recuperación del ecosistema declarados por algunos políticos hasta el
lenguaje empleado al referirse al accidente. Aún hoy algunos se empeñan en
hablar de un vertido y dan plazos de recuperación de unos pocos meses. La falta
de información ha sido la norma, hasta el punto de que los datos de los que
disponemos sobre la composición del combustible, 15 días después del accidente,
proceden de un instituto de investigación francés, sin que las autoridades
españolas hayan hecho públicos datos al respecto. Sin embargo
hemos comprobado como durante numerosos días cientos de voluntarios trabajaban
en las playas afectadas durante horas sin la información ni los medios adecuados
para llevar a cabo esta tarea de forma que esto no represente un riesgo para su
salud.
Galicia cuenta con tres universidades con numerosos grupos de investigación
especializados en estudios marinos, que centran su trabajo en muy diversas
temáticas que abarcan desde la contaminación al estudio de los recursos
pesqueros, todas ellas relevantes a la hora de evaluar los efectos de una
catástrofe de este tipo. A pesar de existir este capital intelectual, fruto del
esfuerzo de toda la sociedad, estos investigadores han sido ignorados hasta el
momento por las administraciones implicadas, que no han solicitado en ningún
momento su asesoramiento o colaboración para iniciar la evaluación científica de
los daños.
A pesar de esta circunstancia, son varios los equipos que, con el esfuerzo
personal consiguiente, han iniciado estudios con ese fin, que buscan aportar
información científica, objetiva y pública, sobre la situación actual y la
evolución futura de los ecosistemas costeros afectados. Los ecosistemas costeros
gallegos han sufrido 5 accidentes petroleros en los últimos 30 años. Los
factores que determinan la frecuencia de este tipo de accidentes continúan
invariables, y los medios con los que hacerles frente siguen
siendo los mismos que hace 10 años, cuando el petrolero Aegean Sea encalló en
las costas de A Coruña.
De no cambiar sustancialmente las cosas, un accidente como éste volverá a
suceder. Será el mes que viene, el año que viene o dentro de otros diez años.
Los cambios imprescindibles para minimizar el riesgo de nuevas catástrofes de
estas características incluyen:
- Responsabilidad ilimitada para la industria petrolera, tal como sucede en los
Estados Unidos a raíz del accidente del Exxon Valdez. Actualmente en Europa esta
responsabilidad de las compañías propietarias de la carga está limitada y supone
que finalmente todos los ciudadanos deben pagar los daños provocados por una
industria que opera minimizando costes y en condiciones de seguridad
insuficientes. El hecho de que tanto para la industria como para las compañías
aseguradoras estos accidentes resultan excesivamente baratos no genera
incentivos para que éstas operen de forma más segura. La
responsabilidad debe incluir no sólo los daños más directos y a más corto plazo,
sino los gastos de investigación y recuperación de los ecosistemas afectados.
- Cambios en las políticas de transporte marítimo. Existe todo un conjunto de
medidas imprescindibles entre las que se encuentran la implantación de buques de
doble casco, la creación de una red de puertos seguros, la declaración de Áreas
Marinas Especialmente Sensibles o el control público de las sociedades de
clasificación. La industria petrolera debe ser forzada a emplear todos sus
recursos para contar con los medios de transporte más seguros existentes en la
actualidad.
- Cambios en la política energética. El petróleo tiene un gran impacto ambiental
desde su extracción inicial hasta su posterior consumo. El impacto de los
combustibles fósiles no está restringido al ámbito local. El cambio climático
tiene un impacto evidente sobre los ecosistemas marinos del planeta. Nuestras
sociedades modernas disponen ya de un arsenal de energías
alternativas a los combustibles fósiles y de la capacidad de disminuir
significativamente el consumo de energía a través del ahorro y la implantación
de tecnologías más eficientes. La transición hacia un modelo energético basado
en energías renovables es la solución última a este tipo de accidentes.
- Medios de lucha contra la contaminación. Este accidente ha demostrado que tras
una larga historia de accidentes en la zona y con un tráfico que supera los
6.000 buques de transporte de sustancias peligrosas a menos de 50 millas de las
costas gallegas cada año, seguimos sin contar con los medios y la planificación
mínimos para tratar de paliar en la medida de lo posible los
efectos de un accidente de estas características.
Miles de familias que dependen directa e indirectamente del medio ambiente
marino en Galicia sufren hoy las consecuencias de un accidente que podía haber
sido evitado. Esperamos que esta vez seamos capaces de aprender algo.
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